Mis pequeños porqués – Se burlan de mí

Texto completo de pautas y recomendaciones para las familias sobre el tema de las burlas y el acoso infantil; y sugerencias para abordar este libro, de nuestra experta Begoña Ibarrola.

Cuando las burlas se convierten en acoso: claves para detectarlo y trucos para enfrentarlo, por Begoña Ibarrola 

Casi todos los adultos recordamos momentos de nuestra infancia dolorosos, momentos en los que nos sentíamos muy mal por dentro y no sabíamos qué hacer. ¿Se burlaron alguna vez de ti? ¿Te pusieron algún mote? ¿Te hicieron sentir que no valías para nada o que algo en ti era defectuoso?

No puedes evitar que a tu hijo o a tu hija le pase algo parecido, no puedes ni debes evitar que se enfrente a dificultades y momentos dolorosos, pero sí puedes darle herramientas para que aprenda a manejarse bien en situaciones sociales desfavorables o que le provoquen malestar.

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¿Qué es la burla?

Una burla es toda acción o palabra realizada con el propósito de poner en ridículo a una persona. Casi siempre las burlas van dirigidas a algún aspecto del otro que es diferente. En el cuento Se burlan de mí, de Stéphanie Redoulès y Anne Rouquette, se refieren al color rojo del cabello de la protagonista; en otros casos pueden ser las pecas, el uso de gafas, ser zurdo o más gordo, tener un acento diferente, etcétera.

Las burlas son naturales entre los niños, y desde bien pequeños: hermanos, amigos y compañeros se burlan entre sí. Si se trata de un fenómeno temporal que los pequeños pueden manejar sin dificultades, no debemos prestarles atención. Pero es importante diferenciar las bromas sanas del acoso.

Las bromas sanas…

  • suceden entre iguales.
  • representan una diversión inocente.
  • son bien intencionadas.
  • entre amigos provocan las risas de todos.
  • en el momento en que alguien se molesta, se terminan.

¿Es lo mismo la burla que el acoso infantil?

No, no todas las burlas son acoso, pero en casi todos los casos de acoso se utilizan las burlas. La burla se convierte en acoso cuando…

  • hay una conducta agresiva intencional.
  • la conducta de intimidación es habitual, persistente y sistemática.
  • existe un desequilibrio de fuerzas entre el acosador y el acosado.
  • el objetivo del acosador es herir con crueldad y humillar.
  • el acosador se ríe, pero su víctima no.
  • hay amenazas, intimidación psicológica y/o violencia física, verbal o emocional.

Muchos comportamientos de acoso comienzan con una serie de burlas que conducen al niño que las recibe a sentirse humillado, inseguro o desplazado, pudiendo sentir miedo, vergüenza, frustración y ansiedad. Con el tiempo, pueden afectar su autoestima y su propio autoconcepto, a la vez que disminuir su capacidad de establecer relaciones interpersonales gratificantes; y si el problema no se aborda a tiempo, todo esto puede desembocar en una depresión.

Por su parte, el menor que acosa asume que la violencia es una forma válida de relacionarse, y refuerza su falta de empatía y autoritarismo. A largo plazo, este comportamiento puede dificultar su interacción social, fomentar su impulsividad y conductas antisociales, reducir su tolerancia a la frustración e incluso dar lugar a comportamientos de riesgo, problemas de salud mental y delincuencia.

Por eso conviene que estés atento a la relación que mantiene tu hijo o tu hija con las burlas que hace o recibe.

¿Cuándo debemos intervenir?

Cuando las burlas se convierten en acoso, debes intervenir. La víctima necesita ayuda de su familia y profesores para aprender a enfrentarlas y ser capaz de frenarlas. Por su parte, el acosador también necesita de su ayuda para explorar y comprender las causas y consecuencias de su comportamiento y ponerle fin de forma voluntaria y consciente.

El impacto emocional de las burlas tiene diferentes grados, pero no debes dejar pasar la ocasión de hablar del tema con tu hijo ante las primeras burlas que reciba o que haga a los demás. Es importante educarle en el respeto, desarrollar su empatía y enseñarle a diferenciar lo que hace gracia de lo que hace daño.

¿Qué puedes hacer cuando tu hijo te cuenta que se burlan de él?

  • Escucha activa

En primer lugar, escucharle con mucha atención, legitimando lo que está sintiendo, sea la emoción que sea, hacerle saber que comprendes su malestar y permitirle que te cuente todo lo que le está pasando. Pero la empatía hacia él no resuelve el problema. Debes enseñarle a defenderse y a mantenerse firme frente a los «abusones».

  • Refuerzo positivo

En niños muy tímidos o inseguros este aprendizaje va a costar especialmente porque implica enfrentarse a los demás, pero todos sabemos que una comunicación asertiva es la base del autorrespeto, y cuando uno sabe poner límites, mostrar desacuerdos y frenar conductas negativas, demuestra una buena autoestima y seguridad, y esto muchas veces no se da en los niños que sufren acoso.

Por tanto, si ves que a tu hijo le cuesta «enfadarse bien», decir frases tajantes para parar una burla o no tiene estrategias para manejar la ansiedad que le generan, lo primero que debes hacer es reforzar su autoestima y animarle a que muestre la valentía que tiene en su interior.

  • Preparación de respuestas: asertividad, indiferencia y humor

Puedes enseñarle a expresar con claridad que no le gusta nada que le digan eso o le traten de esa manera. A decir con cara y voz de enfado algunas frases como estas: «No me gusta lo que dices», «No me gusta nada lo que me haces», «¡Para de molestarme!». Eso sí, nunca debes animarle a ejercer la violencia para defenderse.

Otra posibilidad es ignorar lo que dice el abusón, dejándole sin capacidad de reacción al ver que su burla no surte el efecto esperado. Por ejemplo, siguiendo el tema del cuento, si alguien dice: «Tu pelo es horroroso, parece la melena de un dragón», se puede contestar: «A mí me gusta mucho y me encantan los dragones»; preguntar: «¿Por qué no te gusta mi pelo?»; responder sin enojo, dando la razón al abusivo: «Sí, mi pelo es rojo, muy diferente al tuyo, pero es que todos somos diferentes. Qué aburrido sería si todos fuéramos iguales»; también con un simple «Vale» o, directamente, el silencio… Estas reacciones pueden frenar las burlas.

La ironía y el humor, siempre que el niño sea capaz de utilizarlas, también pueden ser una buena defensa. A veces responder con humor, sin sentirse atacado, hace que el que se burla o acosa pierda su poder. Por ejemplo: «Sí, tengo el pelo rojo porque soy una leona salvaje».

  • Acompañamiento

Lo más importante es que tu hijo se sienta escuchado, amado y comprendido, que sienta que no está solo, que puede contar con tu ayuda, y que se sienta orgulloso de ser como es, único en el universo, diferente a cualquiera. Esta seguridad le va a servir para enfrentarse a cualquier situación de acoso que pueda aparecer. Y, por supuesto, nunca uses las burlas en casa, porque las bromas a veces no son bien recibidas y pueden sentar mal a tu hijo.

  • Explicación

Así mismo, puede ser interesante comentar con él las razones que pueden llevar a un niño a burlarse de otro. Por ejemplo, para atraer la atención de los demás, o porque se siente superior y con más poder cuando se burla o para buscar el aplauso y la aceptación de sus compañeros. En todo caso, lo hace para obtener un beneficio y si no lo consigue, desistirá en sus bromas.

  • Otras ayudas

Es importante también que el acosado busque la compañía de otros niños con los que se lleva bien, que consiga aliados que le ayuden frente a las situaciones desagradables, y que incluso lo defiendan si es necesario.

Como consejo general, debéis hacer que comprenda que no puede caer bien a todo el mundo, y que debe elegir quiénes son sus amigos y darse cuenta de que no necesitan la aprobación de todos para sentirse bien consigo mismo.

Resumen de pautas para los padres y trucos para los hijos que sufren de acoso

Estas son las pautas que puedes seguir si tu hijo sufre acoso como una forma de maltrato intencionado y continuo por parte de otro niño:

  • Habla con tu hijo para que se sienta seguro y comparta contigo lo que le está pasando, con quién, desde cuándo, y todos los detalles que te pueda contar.
  • Escúchale sin juzgar, con empatía y sensibilidad, pero no entres en su emoción, solo compréndela.
  • Comenta que él no tiene la culpa. Los insultos y abusos de su agresor no son más que el reflejo de sus propios problemas.
  • Muéstrale tu confianza en él, sobre todo si es más mayor y se siente capaz de defenderse solo. También anímale a defender a otros compañeros si presencia un acto de acoso.
  • Hazle saber que puede pedir ayuda siempre que la necesite, y que no debe enfrentarse solo al problema: sus amigos, padres y profesores están para apoyarlo.
  • Enséñale a actuar, practica con él los trucos a los que antes nos hemos referido, que son diferentes formas, asertivas, de responder a las burlas crueles y sostenidas de otros niños.
  • Habla con sus profesores para que observen y actúen siguiendo el protocolo del colegio.

Frente a las burlas, tu hijo puede utilizar algunos de estos trucos:

  • Darse ánimos con frases dirigidas a sí mismo: «No me va a afectar lo que diga ese niño», «Yo puedo manejar la situación y no sentirme mal» …
  • Anticipar la situación, visualizando una escena de acoso o de burla e imaginando un escudo protector o un superpoder que la «disuelve» o hace desaparecer.
  • Ignorar, sin mostrar ninguna reacción y alejarse de quien lo quiere molestar para convertirlo en «invisible».
  • Poner límites con frases entrenadas, tanto con un tono de voz firme como con una postura corporal adecuada.
  • Dar la razón al que hace la broma para desactivarla.
  • Responder con humor para anular su impacto nocivo.

¿Qué puedes hacer si sospechas o te cuentan que es tu hijo quien se burla y/o acosa a otros?

  • Clarificación de los hechos

En primer lugar, debes identificar con claridad los hechos, para saber si, efectivamente, es él quien realiza la acción directamente o incita a otros niños a que se burlen o actúen con crueldad con una víctima o está siguiendo o copiando el comportamiento de otro menor acosador. Esta información te permitirá distinguir el alcance y el rol que juega tu hijo en la situación de acoso, también determinar si debes conversar al respecto con otros padres de familia.

  • Búsqueda de causas

En segundo lugar, debes buscar las razones y causas de sus actos. Una situación así puede demostrar la falta de empatía del niño, su incapacidad para ponerse en el lugar de la víctima y percibir el daño que provoca; incluso puede creer que dominar a otro o humillarlo le otorga poder y control. En este caso, debes actuar para sacarle del error y desarrollar en él la habilidad emocional de la empatía, un factor de prevención de violencia que le hará ser más consciente del resultado de sus actos.

En algunas ocasiones, se da porque el grupo de iguales refuerza su comportamiento agresivo, y su necesidad de aceptación le lleva a realizar acciones que sin espectadores no realizaría. En este caso, debes fomentar su autoestima y su autonomía emocional para que no ceda a la presión del grupo y actúe desde su propia responsabilidad, entendiendo que no necesita el reconocimiento y la aceptación de los demás a cualquier precio.

  • Educar con el ejemplo

También debes recordar algo importante: los niños se burlan de otros porque alguien les ha enseñado a burlarse y desde bien pequeños aprenden que es una forma válida de relacionarse que les otorga poder sobre los demás y llama su atención. Lo importante entonces será desactivar esas creencias, descubrir sus carencias emocionales o la razón de que sientan desatendidos. A la menor señal, debemos regular estas conductas para que no crezcan en intensidad.

Resumen de pautas para los padres de hijos que acosan o provocan dolor en otros niños

Si tu hijo, de forma directa o indirecta, es el acosador o el que provoca dolor con sus burlas puedes seguir estas pautas:

  • Conversa con él calmadamente y sin criticarle sobre lo que sucede en el colegio puntual y diariamente. También busca información por otros medios, para entender bien la situación.
  • Aunque tu hijo de forma directa o indirecta mantenga un comportamiento de acoso, debes comprender que él no es malo, sino que su comportamiento exterioriza un malestar emocional y que lo importante es encontrar su origen.
  • Indaga las veces que sean necesarias, y junto a él, las razones de su comportamiento, intenta que las verbalice ante ti. De esa forma podrás entender las causas de su comportamiento: un patrón aprendido, falta de empatía, necesidad de atención o de aceptación del grupo…
  • No subestimes su conducta, restándole importancia, más bien hazle comprender claramente las consecuencias de sus actos y el hecho de que cualquier persona merece respeto, como él mismo.
  • Lo más importante es ponerle límites muy claros y adaptados a su edad, y hablarle con claridad de las consecuencias de saltarse esos límites. Debe comprender que toda acción tiene consecuencias, positivas o negativas, y un comportamiento agresivo nunca será consentido en la familia.
  • Colabora con el protocolo de acoso que sigue el centro educativo de tu hijo y anímalo a disculparse ante la o las víctimas.
  • Comprométete con él para ayudarlo a fomentar habilidades y trabajar en sus carencias emocionales: empatía, baja autoestima o autonomía… para contribuir con su educación emocional y evitar que la situación de acoso se repita.

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En definitiva, educar en valores y desarrollar la empatía de tu hijo o de tu hija son dos herramientas fundamentales para prevenir el acoso desde etapas tempranas.

Finalmente, ten por seguro que este libro puede servirte de ayuda para hablar de un tema tan importante como el acoso infantil con tu pequeño o pequeña. Aprovéchalo: nunca es demasiado pronto para actuar y prevenirlo. Pero recuerda: tu misión como padre no es quitarle las piedras del camino sino enseñarle a saltarlas.

Sugerencias de lectura comentada y en familia de Se burlan de mí, de Stéphanie Redoulès y Anne Rouquette (por Begoña Ibarrola)

Cuando te pongas a leer este libro con tu hijo o con tu hija, puedes aprovechar el momento para preguntar y comentar sobre los sucesos de la narración, a fin de fomentar su desarrollo emocional y su conciencia sobre un tema tan delicado como la gestión de las burlas y  el acoso infantil.

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A continuación, te ofrezco algunas sugerencias:

Al principio del relato se lee que la protagonista, Ana, está preocupada al volver del colegio, por las bromas de un compañero. Pregúntale:

¿Algún niño se ríe de ti?, ¿qué te dice?

Si la respuesta es afirmativa, puedes investigar si es algo puntual o se repite a menudo. Esto es importante.

Siguiendo con la narración, hay un momento en el que Ana no se defiende, aunque sufre las burlas. Pregunta:

¿Qué harías si otro niño se burla de ti?

A partir de su respuesta, podrás conocer si, llegado el caso, se quedaría bloqueado o bloqueada y no sabría defenderse o sí sabe hacerlo y la forma en la que se defendería. Explícale que una respuesta agresiva nunca es adecuada ni es la solución.

Cuando Ana se siente rechazada y sola en el patio, sigue sufriendo. Puedes preguntarle si alguna vez ha visto a un compañero aislado y solo en el patio porque nadie quiere jugar con él:

¿Qué podrías hacer para ayudarle?

Ana no sabe cómo contestar cuando su profesora le pregunta, está nerviosa y ha perdido la confianza en sí misma: esta es una de las consecuencias de las burlas y es importante comentarlo con tu pequeño o pequeña.

Si tu hijo o hija sufre burlas, puede que comience a odiar el colegio, que no le guste ir, este puede ser un síntoma de que algo negativo le ocurre cuando está allí y debemos averiguarlo. Puedes indagar al respecto, preguntando:

¿Alguna vez, como Ana, no quisiste ir al cole? ¿Por qué?

En un momento del cuento se comenta que cuando algo no va bien, hablar puede ser de gran ayuda, porque no solo implica un desahogo, sino que en ese momento se pone en marcha el proceso de solución. Los padres sois los primeros que debéis iniciar el dialogo si veis que vuestro hijo o hija no se atreve a contaros algo que le preocupa. Así que, en este punto del relato, puedes hacerle saber que estás muy de acuerdo con la idea de que hablar es importante y necesario, y preguntarle a tu hijo o hija:

¿Hay algo que te afecta y de lo que quieres conversar?

También puedes comentar con él o con ella sobre la intervención de la maestra, que es muy importante y le hace saber al acosador que está hiriendo a otra persona con sus palabras y actitudes. A veces, él no se da cuenta y otras veces sí y quiere sentirse superior viendo sufrir a otro. Es una gran diferencia.

En el relato, Adán reacciona, Ana se queda tranquila y poco a poco encuentra amigos que le aceptan tal como es.

El padre le explica a Ana por qué Adán se ha comportado así, es muy importante que ella conozca algunos motivos de las burlas. Por eso, el cambio de Adán se traduce en gestos de amabilidad, la clave de la empatía en acción. Tú puedes repasar y ahondar en estas razones con tu hijo o hija y preguntarle:

¿Tienes compañeros que suelen ser (algo) agresivos con otros?, ¿cuál crees que sea la causa?

Al finalizar el cuento, se hace referencia a que Ana recobra la confianza en ella, un aspecto fundamental para cerrar el proceso.

Por ello, cuando alguien se burla de ella, esta vez sí es capaz de contestar y de defenderse sin violencia, un aspecto clave que nos indica que ya ha superado y resuelto el problema que había tenido.

Puedes preguntar a tu hijo o hija:

¿Cómo hubieras reaccionado tú ante esta última burla?

Si ha comprendido el cuento y le ha servido, sabrá cómo contestar.

Begoña Ibarrola es psicóloga, escritora de LIJ, conferenciante internacional y formadora de profesores y familias en Musicoterapia, Inteligencias Múltiples, Inteligencia Emocional, Educación de las emociones y Neuroeducación.

En 2023 recibió un premio de la Asociación Española de Educación Emocional,  por su trayectoria impulsando la educación emocional en España.