Las superpociones de Carlota

Begoña Ibarrola

ACTIVIDADES PARA DESARROLLAR LA GESTIÓN EMOCIONAL A PARTIR DEL CUENTO, POR BEGOÑA IBARROLA

A continuación, os ofrecemos comentarios y pautas de nuestra experta. También preguntas y propuestas concretas para que las pongáis en práctica con vuestros hijos o en clase. Podéis utilizarlas todas o solo las que creáis conveniente, o adaptarlas con flexibilidad. No hay fórmulas totales.

Identificar, nombrar y explicar las emociones que sienten los personajes del cuento ayuda a desarrollar una competencia emocional básica, la CONCIENCIA EMOCIONAL, pero también resulta de mucha utilidad otra competencia emocional, la REGULACIÓN EMOCIONAL, lo que implica disminuir la intensidad o la duración de una determinada emoción que no nos agrada. En este cuento, la protagonista, Carlota, observa que ciertas emociones de otros personajes no son positivas y quiere cambiarlas.

Con esto, ella también demuestra su COMPETENCIA SOCIAL para interpretar los gestos y el tono de voz (comunicación no verbal) de las personas. Algo que los niños lectores pueden hacer observando las ilustraciones del cuento, pues estas dan mucha información sobre este tipo de comunicación. Concretamente, Carlota interpreta  que el viejo está triste o aburrido y que su vecina está de malhumor: un estado de ánimo asociado al enfado y al nerviosismo. Es decir, es capaz de reconocer y nombrar emociones, demostrando su vocabulario emocional.

Carlota también demuestra EMPATÍA y COMPASIÓN: se pone en el lugar de estos personajes y decide hacer algo para que experimenten emociones positivas. Por otra parte, la amabilidad en su trato es otro aspecto muy necesario para desarrollar la inteligencia emocional y demostrar EMPATÍA.

Otras emociones que aparecen en el cuento son la decepción, cuando Carlota descubre que su poción sabe muy mal; sorpresa, cuando ve las pompas y cómo estas salen por la ventana; alegría de la gente que también las contempla; y orgullo de Carlota al ver que, aunque no de la forma que esperaba, ha logrado su cometido.

  • Al comienzo, ¿qué emociones sienten las personas con las que se cruza Carlota?
  • ¿Qué personaje parece nervioso y cómo se da cuenta Carlota de su estado?
  • Hay palabras que tienen que ver con la emoción del «enfado» pero que expresan diferente intensidad. Ordena de mayor a menos estas palabras: frustrado, rabioso y molesto.
  • Hay palabras que tienen que ver con la emoción de la «tristeza» pero que expresan diferente intensidad. Ordena de mayor a menor estas palabras: deprimido, desilusionado y apenado.
  • Indica todas las emociones por las que pasa Carlota a lo largo del cuento.

Podemos hablar de lo que significa refunfuñar: «emitir voces confusas o palabras mal articuladas o entre dientes, en señal de enojo o desagrado» (RAE). También el rostro o los gestos de las personas ofrecen información sobre sus emociones. En ese sentido, podemos interpretar los dibujos de los personajes del cuento y aprender de ellos.

  • ¿Qué significa refunfuñar? ¿Qué otras palabras sirven para expresar un estado de ánimo parecido?
  • ¿En qué página del cuento aparece alguien refunfuñando?
  • Observa los personajes del cuento en las páginas 5, 6, 15, 19, 22 y 23. Imita sus gestos e indica la emoción que crees que sienten.

Cuando Carlota se encuentra al hombre mayor sentado en el banco, duda de lo que está sintiendo. Comentad que es muy diferente estar triste que estar aburrido y los posibles detonantes de ambas emociones. El conocimiento de las causas es importante para poder regular estas emociones.

  • ¿Qué diferencias hay entre estar triste y estar aburrido?
  • ¿Los gestos de una persona aburrida y de una persona triste son iguales?
  • ¿Cuáles pueden ser las causas del aburrimiento? ¿Y cuáles, las causas de la tristeza?

Carlota le sonríe y el anciano le devuelve la sonrisa. Sonreír es un acto de amabilidad que mejora el estado de ánimo de quien recibe el gesto y de quien lo emite. Podemos preguntar a los niños sobre la sinceridad de sus sonrisas y aclararles que, de todas formas, la respuesta de nuestro organismo ante la sonrisa (sincera u obligada) es la misma.

  • ¿Sueles ser amable con las personas? ¿Sí o no? ¿Por qué?
  • Cuando sonríes a otros, ¿siempre lo haces con ganas o a veces lo haces de forma forzada? En el segundo caso, ¿por qué te fuerzas a sonreír?
  • ¿Sabías que en el fondo da igual? La explicación es que sin importar el tipo de sonrisa que das o recibes (con ganas o sin ganas), cuando sucede, te sientes mejor.

Carlota cree que el aburrimiento es malo y por eso quiere inventar una pócima contra él, pero conviene explicar que a veces esta emoción es muy positiva porque estimula la creatividad y la imaginación. Cuando estamos aburridos solemos reflexionar y esto mejora el autoconocimiento y la conciencia emocional. A veces también es bueno aburrirse para desconectar del estrés y de mucha actividad. Se ha comprobado que recarga el cerebro mejorando la capacidad de concentración.

  • ¿Te sueles aburrir con frecuencia?
  • Piensa en un momento de tu vida en el que te aburriste, ¿recuerdas en qué te pusiste a pensar?, ¿se te ocurrió entonces alguna buena idea?
  • ¿Aburrirse tendrá alguna o algunas consecuencias positivas? ¿Cuáles?

Gracias a que Carlota tiene empatía se da cuenta de que la vecina está nerviosa y de mal humor y entonces busca también la manera de ayudarla. Podemos comentar la posibilidad de ayudar a otros a calmarse y la necesidad e importancia de aprender a hacerlo uno mismo.

  • Carlota piensa en cómo ayudar a su vecina para que deje de sentirse nerviosa y malhumorada: ¿Crees que alguien puede calmar a otra persona?
  • ¿Necesitamos siempre que otros nos calmen o es uno mismo el que debe tranquilizarse y relajarse cuando está nervioso?
  • ¿Conoces a alguien que se calme solo o sola? ¿Qué hace?
  • ¿Tú tienes algún truco para calmarte?

Cuando los vecinos ven las pompas en el aire, algo agradable que llama su atención, cambian su estado de ánimo. Comentad con los niños otras ideas para mejorar el humor de la gente.

  • ¿Alguna vez hiciste algo que puso a toda tu familia de buen humor?, ¿qué?
  • Apunta las ideas que se te ocurren para cambiar el humor de la gente.

Al final, Carlota se siente orgullosa de lo que ha conseguido. Esta emoción tiene dos caras muy diferentes que conviene aclarar. Se puede aprovechar para comentar la diferencia entre el orgullo «sano» y el orgullo «negativo». El orgullo sano significa reconocer unos méritos, por eso fomenta la autoconfianza y la autoestima. El orgullo no sano implica despreciar a otros, sentirse por encima de los demás, y hay palabras que lo definen: arrogancia, desprecio, soberbia, etcétera.

  • Al final de la historia, Carlota se siente orgullosa por lo que ha conseguido: poner de buen humor a todos. Esta emoción nace porque ella reconoce que «una persona» se ha esforzado y ha logrado su propósito. ¿De qué persona se trata?
  • ¿El orgullo que Carlota siente es sano y positivo? ¿Por qué?
  • Escoge las palabras o frases correctas para completar estas frases:
    • Cuando el orgullo es sano, la persona se siente satisfecha con otros/consigo misma.
    • Cuando el orgullo no es sano, la persona se siente superior/inferior a otras personas y las trata con aprecio/desprecio.
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En el interior del cuento encontrarás más actividades de la autora para que los niños practiquen su comprensión lectora mientras leen.

Debemos educar las emociones de los niños desde bien pequeños, teniendo en cuenta que no podemos evitarlas, pero si podemos aprender a gestionarlas y expresarlas de forma adecuada. Este es el propósito de la educación emocional.

Pero… ¿qué es una emoción? En el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, la emoción se define como «una alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática». En definitiva, es una reacción que experimentamos las personas como respuesta a un estímulo, externo o interno, que nos impulsa a actuar de un modo diferente. Nacemos con algunas emociones primarias básicas, que ya sentimos dentro del útero: alegría, tristeza, miedo, enfado, sorpresa y asco; y más adelante incorporamos otras emociones llamadas secundarias, por influencia del entorno, como, por ejemplo, la envidia, los celos, la culpa, etcétera. Sentimos emociones, es inevitable; y estas emociones, además, tienen funciones adaptativas importantes y diferenciadas. Pero debemos educarlas para tener una vida más plena.

La educación emocional se define como un proceso educativo, continuo y permanente, que pretende potenciar el desarrollo emocional del individuo, como complemento indispensable de su desarrollo cognitivo, con el objetivo de capacitarlo para afrontar mejor los retos de la vida y aumentar su bienestar personal y social.

Este tipo de educación aporta herramientas que previenen conductas de riesgo y, a largo plazo, se asocia con el éxito personal, profesional, la salud y la participación social, según numerosas investigaciones realizadas en Estados Unidos, España y Reino Unido. Una buena educación emocional debería centrarse en las principales competencias de la inteligencia emocional. Cada una de estas competencias puede subdividirse en diferentes habilidades, que requieren de la práctica para su desarrollo. Conviene señalar que estas competencias no son cualidades innatas, sino habilidades aprendidas; y que cada una de ellas aporta una herramienta básica para potenciar la eficacia. Goleman utiliza el término «analfabetismo emocional» para designar la carencia de estas habilidades; y subraya la importancia de comenzar a educar las emociones desde la infancia.

Las principales competencias de la inteligencia emocional, y sus respectivas habilidades, son las siguientes:

1.º CONCIENCIA EMOCIONAL: Capacidad para darse cuenta y comprender el propio estado emocional, y expresarlo. Implica: ser consciente de las propias emociones, identificarlas correctamente y ponerles nombre, y comunicarlas tanto de forma verbal como no verbal. Conocer las causas que provocan una emoción es también un elemento importante para el desarrollo de esta competencia.

2.º REGULACION EMOCIONAL: La gestión o regulación emocional es la capacidad de controlar y encauzar adecuadamente las emociones y los impulsos perturbadores. Podemos comunicar todo tipo de emociones, no es adecuado reprimirlas, pero debemos expresarlas de forma adecuada, sin dañar a nadie, ni a los demás ni a uno mismo. Si las reprimimos, el cuerpo empieza a responder a esa tensión interior con diferentes síntomas, y se produce una implosión, pero si las expresamos de forma inadecuada se produce una explosión emocional y podemos perturbar o lastimar a los demás con nuestras palabras, actitudes o conductas. Esta capacidad para regular los impulsos y las emociones, y expresarlas de forma adecuada implica: conocer estrategias de autocontrol emocional, aprender a expresar de forma adecuada las emociones, demorar la gratificación y gestionar la frustración.

3.º AUTONOMIA EMOCIONAL: Son un conjunto de habilidades y características relacionadas con la autogestión emocional, cuyo objetivo es evitar la dependencia emocional. Implica el desarrollo de la autoestima, la automotivación y una actitud positiva y optimista. Las personas debemos establecer vínculos emocionales con otras personas para sobrevivir. La vinculación afectiva es la capacidad humana de establecer lazos con otros seres humanos, que se construyen y se mantienen mediante las emociones. Por eso, uno de los objetivos de la educación emocional es lograr que el desarrollo emocional sea cada vez más autónomo. Es decir, que podamos relacionarnos y vivir sin sumisión afectiva con respecto a los demás.

4.º COMPETENCIA SOCIAL: Esta competencia supone la capacidad de reconocer las emociones en los demás y mantener buenas relaciones interpersonales. Hace referencia a habilidades sociales que mejoran nuestra integración social y el aprendizaje de las reglas sociales de expresión emocional. El saber practicar estas reglas con naturalidad constituye una muestra de inteligencia socioemocional que facilita la aceptación y la confianza del entorno. Implica: desarrollar la capacidad para comunicarse, comenzando por aprender a escuchar, ser empático, comunicarse de forma asertiva y resolver conflictos.

A través de los cuentos se puede llevar a cabo una buena educación emocional y mejorar el nivel de inteligencia emocional de vuestros hijos o alumnos. Realizar actividades relacionadas con la lectura, mejorará las competencias de los niños para comprender, expresar y regular su mundo emocional y el de los demás. Así mismo puede servir de pretexto para un diálogo después de la lectura, algo que también potencia su desarrollo emocional.