Después del cuento
En este cuento…
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Debemos educar las emociones de los niños desde bien pequeños, teniendo en cuenta que no podemos evitarlas, pero si podemos aprender a gestionarlas y expresarlas de forma adecuada. Este es el propósito de la educación emocional.
Pero… ¿qué es una emoción? En el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, la emoción se define como «una alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática». En definitiva, es una reacción que experimentamos las personas como respuesta a un estímulo, externo o interno, que nos impulsa a actuar de un modo diferente. Nacemos con algunas emociones primarias básicas, que ya sentimos dentro del útero: alegría, tristeza, miedo, enfado, sorpresa y asco; y más adelante incorporamos otras emociones llamadas secundarias, por influencia del entorno, como, por ejemplo, la envidia, los celos, la culpa, etcétera. Sentimos emociones, es inevitable; y estas emociones, además, tienen funciones adaptativas importantes y diferenciadas. Pero debemos educarlas para tener una vida más plena.
La educación emocional se define como un proceso educativo, continuo y permanente, que pretende potenciar el desarrollo emocional del individuo, como complemento indispensable de su desarrollo cognitivo, con el objetivo de capacitarlo para afrontar mejor los retos de la vida y aumentar su bienestar personal y social.
Este tipo de educación aporta herramientas que previenen conductas de riesgo y, a largo plazo, se asocia con el éxito personal, profesional, la salud y la participación social, según numerosas investigaciones realizadas en Estados Unidos, España y Reino Unido. Una buena educación emocional debería centrarse en las principales competencias de la inteligencia emocional. Cada una de estas competencias puede subdividirse en diferentes habilidades, que requieren de la práctica para su desarrollo. Conviene señalar que estas competencias no son cualidades innatas, sino habilidades aprendidas; y que cada una de ellas aporta una herramienta básica para potenciar la eficacia. Goleman utiliza el término «analfabetismo emocional» para designar la carencia de estas habilidades; y subraya la importancia de comenzar a educar las emociones desde la infancia.
Las principales competencias de la inteligencia emocional, y sus respectivas habilidades, son las siguientes:
1.º CONCIENCIA EMOCIONAL: Capacidad para darse cuenta y comprender el propio estado emocional, y expresarlo. Implica: ser consciente de las propias emociones, identificarlas correctamente y ponerles nombre, y comunicarlas tanto de forma verbal como no verbal. Conocer las causas que provocan una emoción es también un elemento importante para el desarrollo de esta competencia.
2.º REGULACION EMOCIONAL: La gestión o regulación emocional es la capacidad de controlar y encauzar adecuadamente las emociones y los impulsos perturbadores. Podemos comunicar todo tipo de emociones, no es adecuado reprimirlas, pero debemos expresarlas de forma adecuada, sin dañar a nadie, ni a los demás ni a uno mismo. Si las reprimimos, el cuerpo empieza a responder a esa tensión interior con diferentes síntomas, y se produce una implosión, pero si las expresamos de forma inadecuada se produce una explosión emocional y podemos perturbar o lastimar a los demás con nuestras palabras, actitudes o conductas. Esta capacidad para regular los impulsos y las emociones, y expresarlas de forma adecuada implica: conocer estrategias de autocontrol emocional, aprender a expresar de forma adecuada las emociones, demorar la gratificación y gestionar la frustración.
3.º AUTONOMIA EMOCIONAL: Son un conjunto de habilidades y características relacionadas con la autogestión emocional, cuyo objetivo es evitar la dependencia emocional. Implica el desarrollo de la autoestima, la automotivación y una actitud positiva y optimista. Las personas debemos establecer vínculos emocionales con otras personas para sobrevivir. La vinculación afectiva es la capacidad humana de establecer lazos con otros seres humanos, que se construyen y se mantienen mediante las emociones. Por eso, uno de los objetivos de la educación emocional es lograr que el desarrollo emocional sea cada vez más autónomo. Es decir, que podamos relacionarnos y vivir sin sumisión afectiva con respecto a los demás.
4.º COMPETENCIA SOCIAL: Esta competencia supone la capacidad de reconocer las emociones en los demás y mantener buenas relaciones interpersonales. Hace referencia a habilidades sociales que mejoran nuestra integración social y el aprendizaje de las reglas sociales de expresión emocional. El saber practicar estas reglas con naturalidad constituye una muestra de inteligencia socioemocional que facilita la aceptación y la confianza del entorno. Implica: desarrollar la capacidad para comunicarse, comenzando por aprender a escuchar, ser empático, comunicarse de forma asertiva y resolver conflictos.
A través de los cuentos se puede llevar a cabo una buena educación emocional y mejorar el nivel de inteligencia emocional de vuestros hijos o alumnos. Realizar actividades relacionadas con la lectura, mejorará las competencias de los niños para comprender, expresar y regular su mundo emocional y el de los demás. Así mismo puede servir de pretexto para un diálogo después de la lectura, algo que también potencia su desarrollo emocional.
El objetivo no es que el niño dé respuestas «correctas» a las actividades y preguntas propuestas, sino que pueda expresar lo que siente y conversando en familia, aprenda que todas las emociones son válidas, aunque no todas las conductas lo sean.
Escuchar, validar y acompañar es la base del aprendizaje emocional.
Marcelo se siente solo en su casita del pueblo; y eso, al parecer, le provoca tristeza porque, aunque no se atreve, desearía relacionarse con los habitantes del pueblo. Cuando se desata la tormenta, seguramente otros sintieron miedo, pero Marcelo no, porque está acostumbrado a ellas. Eso sí, se sorprende cuando toda una familia llama a su puerta esa noche. Seguramente, la familia se alegra por la acogida de Marcelo; y él también, por su compañía. De hecho, se ríe al ver a los niños disfrazados. Cuando, en agradecimiento, la familia le ofrece un espectáculo de circo, Marcelo se preocupa porque piensa que, si solo él ve su actuación, se sentirán decepcionados. Todos los que ven el espectáculo de circo están encantados. Pero al finalizar, Marcelo se siente algo triste porque sabe que volverá a quedarse solo. Sin embargo, cuando sus vecinos lo invitan a compartir con ellos otras actividades, vuelve a sentirse contento.
- Al comienzo del relato, el personaje principal se siente solo. La soledad no es una emoción, pero puede provocar emociones positivas o negativas. Marcelo vive solo y se siente solo. En este caso, ¿tú crees que esto le produce alegría o tristeza?
- Tacha las emociones que no pueden terminar la frase: Es una buena idea poner un candil para guiar a los viajeros perdidos en medio de la tormenta para que no se sientan… tristes / enfadados / alegres / asustados.
- ¿Qué emoción demuestra alguien que se queda con la boca abierta?
- Busca en el texto palabras que signifiquen lo mismo que «alegría».
- Ahora busca partes del cuento donde los personajes estén felices, aunque el libro no use la palabra «felicidad». Piensa, por ejemplo, en los momentos que pasa Marcelo con la familia de acróbatas. ¿Cómo crees que se siente él?
- En el cuento hay un personaje que teme que pase algo malo y hace algo para arreglarlo. ¿Quién es? ¿Qué le preocupa? ¿Cómo lo soluciona?
- Rellena los huecos de esta frase: Después de la actuación de acrobacia, Marcelo se puso algo ____ porque creía que volvería a estar ____. Pero las invitaciones y palabras de sus _______ le demuestran que algo ha cambiado y que ahora tiene ______.
- Imagina que eres uno de los hijos de la familia de acróbatas. ¿Cómo te habrías sentido en esa noche de tormenta? ¿Se te habría ocurrido otra idea para pedir ayuda en lugar de llamar a la puerta de Marcelo?
- Marcelo se sorprende al ver tanta gente en su puerta en medio de la noche. ¿Tú hubieras sentido otra emoción, por ejemplo, miedo?
- Uno siente decepción cuando espera algo con mucha ilusión y al final no pasa. ¿La decepción hace sentir bien o mal a las personas? Indica que otras emociones pueden acompañar la decepción: sorpresa / tristeza / alegría / enfado.
- ¿Cómo crees que se siente la familia de acróbatas al terminar una actuación? ¿Se sentirá siempre bien o siempre mal? ¿O depende de otras cosas? ¿De cuáles?
- ¿Por qué Marcelo sonríe al final del cuento?
- ¿Qué personaje del cuento es muy amable con los demás? Al final, ¿qué cosas buenas le pasan por ser así?
- ¿Conoces a alguien que se haya portado tan bien como Marcelo, sin esperar nada a cambio, y que por ello también haya recibido una recompensa?
- Seguramente, al inicio, a los acróbatas no les salían bien sus piruetas. Esto puede haberles hecho sentir mal. ¿Alguna vez te sentiste así porque no conseguías hacer algo con tu cuerpo? ¿Qué?
- Nos sentimos decepcionados (desilusionados, tristes o enfadados) cuando no logramos lo que esperamos. Esto es normal y muchas veces no se puede evitar. Lo importante es superar esas emociones y seguir practicando hasta lograr nuestro objetivo. ¿Crees que si nos dejamos llevar por la rabia o la tristeza nos saldrá mejor o peor lo que intentamos hacer? ¿Por qué?
- Un truco para ti: Para que las cosas te salgan muy bien, intenta mantener la atención y no rendirte si las cosas no salen bien a la primera. ¿Te gusta este truco? ¡Haz un dibujo de ti mismo practicando algo que te encante!
- Cuéntanos qué hará Marcelo el domingo que viene y continúa su historia…
- Ahora imagina que el cuento cambia:
- Si Marcelo no deja entrar a la familia esa noche de tormenta, ¿cómo terminaría la historia?
- Si solo Marcelo ve el espectáculo, ¿cómo terminaría la historia?

