Mis pequeños porqués – Las pantallas

Texto completo de pautas y recomendaciones para las familias sobre el uso saludable de las pantallas; y sugerencias para abordar este libro, de nuestra experta María José Abad.

Por un uso saludable de las pantallas: claves para entenderlas y pautas para usarlas

¿Te gustaría que tu hijo o tu hija hiciese un uso saludable de las pantallas, pero no sabes cómo conseguirlo? Si educar significa ayudar a nuestros hijos a crecer como personas felices, es indispensable que nos detengamos a reflexionar sobre cómo debemos utilizar la tecnología para que represente algo positivo en nuestras vidas.

[SEGUIR LEYENDO]

La tecnología como herramienta

La tecnología es una herramienta que puede ayudar a la educación y el desarrollo de los niños, o todo lo contrario. Así que será mejor que nos informemos y pensemos cuidadosamente al respecto.

Vamos a vivir años de cambios, muchos retos y necesidades que no podemos prever. Esto no es nuevo, cada siglo ha tenido sus problemas y nosotros disfrutamos de ventajas que no han existido nunca y nos enfrentamos a riesgos que nadie podía imaginar hace unos años.

A continuación, te ofrecemos algunas pautas para acompañar a tu hijo o tu hija en el uso de la tecnología, según su ritmo y desarrollo.

El uso de las pantallas en la etapa infantil (0-6 años)

Aunque te parezca muy pronto, es en esta etapa cuando puedes empezar a actuar y sentar las bases de la educación de tus hijos en el entorno digital.

  • Uso de pantallas delante de los niños

La educación en lo digital es igual que cualquier tarea educativa: el niño la asume desde el nacimiento y aprende esencialmente a través del ejemplo de las personas adultas. Por eso es imprescindible hacer un acto de conciencia para establecer si, como adultos, somos un modelo adecuado para ellos, tanto en la niñez como en la adolescencia.

En la etapa infantil, el niño requiere una persona cuidadora presente y disponible; y el uso de pantallas por parte del adulto dificulta la interacción madre/padre-hijo, efecto igualmente extensible a la relación cuidador-menor.

  • Efectos negativos del uso de pantallas por parte de los padres

Existe una fuerte correlación entre el tiempo de exposición de los progenitores y el de sus hijos o hijas, entre 12 y 36 meses.

El tiempo de consumo digital de los padres durante la crianza ocasiona un coste de oportunidad: menor tiempo invertido en el infante. De hecho, hay estudios que demuestran que el desarrollo del lenguaje de los pequeños se ralentiza en función de las horas que sus cuidadores pasan delante de las pantallas.

Por eso se aconseja limitar el uso de dispositivos digitales de los adultos en presencia de los menores de 6 años.

  • Recomendaciones para la etapa infantil por franja de edad
    • De 0 a 3 años: no debe exponerse a los menores a los dispositivos digitales.
    • De 3 a 6 años: se desaconseja el uso de dispositivos digitales; salvo en caso de necesidad, de forma puntual y bajo la supervisión de un adulto, en el caso de que se requiera mantener un contacto social, familiar o cuando lo determine una resolución judicial.
  • Consecuencias negativas del abuso de pantallas en la etapa infantil

La exposición a pantallas en esta etapa de desarrollo (incluido el ruido de fondo) se ha relacionado con los siguientes problemas:

    • Retraso del lenguaje
    • Dificultades de comunicación
    • Pocas habilidades sociales
    • Menor capacidad intelectual
    • Dificultad para sostener la atención

Un dato importante es que los lactantes hasta los 12 meses, expuestos a las pantallas, presentan un patrón electroencefalográfico característico (a partir de 1 hasta más de 4 horas al día, de forma gradual), que se asocia en cierta medida con una disfunción del funcionamiento ejecutivo en la edad escolar. Este funcionamiento es primordial para la autorregulación, el aprendizaje, el rendimiento académico y la salud mental.

Por otra parte, si el uso de dispositivos se convierte en una práctica habitual para distraer o calmar al menor, este puede volverse excesivamente dependiente de las pantallas para regular sus emociones, lo que dificulta su educación emocional.

El uso de las pantallas en la infancia media y preadolescencia (6-12 años)

Aunque es muy difícil sustraerse a la tentación de seguir modas, imitar lo que hacen otros padres o permitir que los niños en educación primaria interactúen con pantallas sin control, esta actitud puede generar problemas de desarrollo que, si bien son difíciles de detectar en esta etapa, más adelante adquieren relevancia.

Estas son algunas recomendaciones:

  • Limitar el uso de los dispositivos con acceso a Internet.
  • Priorizar actividades vivenciales, deportivas, en contacto con la naturaleza y el entorno físico y presencial.
  • Si se decide utilizar un dispositivo, debe ser con la supervisión de un adulto y para acceder puntualmente y con límites prefijados de tiempo a contenidos adaptados a las edades y capacidades del niño.

El uso de las pantallas en la adolescencia (12-16 años)

La etapa adolescente tiene gran importancia en el desarrollo cerebral. En ella finaliza la maduración del sistema límbico, encargado de regular las emociones primarias (como el miedo o el enfado), modular las necesidades primarias (como el hambre) y generar la motivación para realizar acciones, aprender y recordar.

Además, en esta etapa se inicia la maduración progresiva de la corteza cerebral. Sus funciones están relacionadas con las actividades ejecutivas superiores, como la regulación emocional y conductual, la planificación, la toma de decisiones… Esto explica la impulsividad y emotividad en la adolescencia. Por ello, es tan importante el acompañamiento de los adultos.

  • Recomendaciones para adolescentes

En esta franja de edad, que suele coincidir con la secundaria, se recomienda lo siguiente:

  • Priorizar el uso de teléfonos analógicos (de solo llamada), sin acceso a internet, si es que se estiman necesarios.
  • Retrasar la edad del primer móvil inteligente (con conexión a internet) lo máximo posible.
  • Si las familias deciden entregar un móvil inteligente antes de los 16 años, utilizar el control parental para limitar y monitorear el acceso a los contenidos y el tiempo de uso.
  • Efectos negativos del uso de pantallas en la adolescencia

En lo relativo al bienestar emocional y la salud mental, según datos de Unicef España, 33 % de los adolescentes presentan un uso problemático de internet. Entre ellos y aunque no se haya demostrado la relación causa-efecto, el bienestar emocional se ve reducido a la mitad y la tasa de depresión se triplica.

El uso excesivo de las pantallas puede tener también un impacto negativo en el sueño, la alimentación, la actividad física o la fatiga visual.

  • Pautas para un uso saludable de las pantallas en la adolescencia

Al respecto, estas son algunas pautas que deben tomarse en cuenta:

    • Sueño: evitar el uso de pantallas 1-2 horas antes de acostarse y mantener los dispositivos apagados y fuera de la habitación.
    • Alimentación: no usar pantallas durante las comidas y seguir una dieta equilibrada.
    • Actividad física: realizar ejercicio según las recomendaciones por edad y priorizarlo sobre las actividades con pantalla.
    • Visión: utilizar las pantallas con criterios ergonómicos (posición adecuada); y seguir la regla 20/20/20. Cada 20 minutos, parpadear durante 20 segundos y mirar hacia el horizonte durante otros 20 segundos.
    • Atención y concentración: durante el estudio o el trabajo, apagar o retirar los dispositivos que no son necesarios.
    • Lugares de uso: colocar las pantallas en los espacios comunes del hogar, como el salón; y evitar su uso en lugares privados, como el baño o el dormitorio.
    • Gestión de dispositivos y aplicaciones: apagar los dispositivos que no se están usando (evitando cualquier ruido de fondo) y eliminar las aplicaciones que ya no se usan.
    • Tiempos de desconexión: durante la lectura, las comidas, el ejercicio físico, el juego en familia o la socialización, mantener los dispositivos silenciados y en un lugar previamente pactado.
    • Seguridad y privacidad: no compartir información o fotos sensibles que puedan comprometer la privacidad. Cambiar las contraseñas con frecuencia y utilizar combinaciones seguras.

La actitud: clave para la educación en el entorno digital

Nuestros hijos no eligieron nacer ahora, pero nosotros sí tenemos la responsabilidad de educarlos y acompañarlos. Visualiza cómo te gustaría que fuera la relación de tus hijos con las pantallas en el futuro, y pon en práctica aquello que contribuya a ese objetivo. Si ves que algo no funciona, detente, piensa, pide ayuda y vuelve a empezar. Existen muchos caminos para llegar al mismo fin, pero te sugiero considerar las tres reglas de juego propuestas por la plataforma Empantallados:

  • Actitud proactiva: nuestros hijos crecerán en un entorno multipantalla, por lo que debemos adelantarnos y trazar el mapa de ruta que queremos que sigan de nuestra mano. Se trata de pasar de la preocupación a la acción, siendo nosotros los últimos responsables de lo que ocurre en nuestra casa. ¿Quién manda en tu casa: nosotros o las pantallas? Hacernos esta pregunta de vez en cuando, puede ayudarnos a comprobar si estamos aplicando esta actitud.
  • No todo es blanco o negro: sin información confiable, no podemos tomar decisiones con libertad. Es importante buscar fuentes que nos aseguren que lo que leemos o vemos no es publicidad encubierta.
  • Recursos de apoyo: el mundo en línea promete horas de entretenimiento sin límites, por eso, desde nuestros hogares, debemos fomentar la reflexión. Por ejemplo, el relato de Mis pequeños porqués. Las pantallas es una herramienta verdaderamente útil para hablar con los más pequeños sobre estos temas.

La educación que no tenga en cuenta el entorno digital no será una educación completa. Las edades tempranas son una gran etapa para poner las bases de lo que será la relación con las pantallas de nuestros hijos.

¡Ánimo!

Sugerencias de lectura comentada y en familia de Las pantallas, de Stéphanie Redoulès y Thierry Manes (por María José Abad)

Para favorecer la comprensión de este libro y profundizar en su mensaje, te propongo algunos comentarios, preguntas y actividades para compartir con tu hijo o hija. Además, encontrarás los aprendizajes clave de la lectura y algunos consejos para que la experiencia resulte verdaderamente enriquecedora.

[SEGUIR LEYENDO]

Actividades para apoyar la comprensión lectora

  • Antes de la lectura (activación)

Para introducir y motivar la lectura, puedes mostrarle la portada y preguntarle:

¿De qué crees que tratará el cuento? ¿Quién crees que será el protagonista o la protagonista?

También puedes conectar la historia con su experiencia:

¿Qué pantallas existen a tu alrededor?

  • Durante la lectura (acompañamiento)

Procura no leer todo el texto seguido. Es preferible hacer pausas naturales para dialogar. Las palabras clave señaladas en color azul pueden servirte de «ancla» para iniciar una conversación. Puedes preguntar: ¿Qué piensas de esto? ¿Cómo crees que el protagonista se siente ahora? ¿Te ha pasado algo parecido?

A continuación te propongo algunas preguntas y comentarios que puedes hacer al hilo de las páginas leídas:

Páginas 4-5:

¿Para qué sirven las pantallas que hay a tu alrededor?

Páginas 6-7:

¿Qué piensas del límite de tiempo que la madre le ha puesto a Nacho?

Páginas 8-9:

¿Has utilizado alguna vez pantallas para aprender algo nuevo?

Páginas 10-11:

¿Cómo crees que se siente Nacho cuando su mamá le prohíbe las pantallas por la mañana? ¿Por qué crees que lo hace?

Páginas 12-13:

¿Te has sentido alguna vez hipnotizado por las pantallas? ¿Cuándo?

Páginas 14-17:

¿Cómo afecta a los personajes de este relato el uso de pantallas por la noche? Piensa en la vista, la conciliación del sueño…

Páginas 18-19:

A Nacho le gusta hacer manualidades, y a ti, ¿qué cosas te gustan y te divierten?

Páginas 20-21:

¿Te pasa como a Nacho y quieres que los dibujos no se acaben nunca?

Páginas 22-23: Parece que a la hermana de Nacho también le pasa y no puede separarse del móvil.

¿Qué consecuencias negativas tiene esto?

Páginas 24-25:

¿Has hecho alguna videollamada con familiares? ¿Te gustó la experiencia?

Páginas 26-27:

Internet no fue creado para niños. Por eso muchos padres ponen controles o filtros y así evitan que pequeños como tú encuentren contenidos que no son para su edad. ¿Lo entiendes? Si alguna vez encuentras algo en internet que te da miedo o te hace sentir incómodo, es importante que me lo cuentes para poder ayudarte.

Pág. 28-29:

¿Crees que el cine es una pantalla diferente a la del móvil? ¿Por qué?

  • Después de la lectura (aprendizaje profundo)

Este es el momento de mayor valor educativo. Después de leer el libro, podéis realizar actividades como las siguientes para consolidar lo aprendido:

Para 3–6 años:

    • Representar alguna escena de la historia con muñecos.
    • Inventar un final diferente.
    • Clasificar actividades: con pantalla y sin pantalla.

Para 7–11 años:

    • Crear normas sobre el uso de las pantallas en el hogar entre todos.
    • Escribir consejos sobre el uso de las pantallas para Nacho, el protagonista de la historia.
    • Establecer en familia un horario equilibrado semanal para hacer un uso saludable de las pantallas.
    • Asumir el rol de alguno de los personajes de la historia para debatir las situaciones que presenta desde diferentes perspectivas.

Aprendizajes clave de la lectura

  • Las pantallas no son malas, pero necesitan límites.
  • Existen muchas formas de diversión más allá de las pantallas.
  • Es importante escuchar el propio cuerpo (cansancio, sueño, vista fatigada).
  • El tiempo que se disfruta en familia y con los amigos es valioso.
  • El equilibrio es la clave: los juegos y los vídeos están hechos para que siempre queramos seguir viendo más y más. Aprender a regular el tiempo de uso y no dejar que la pantalla decida por nosotros es fundamental.
  • En internet pueden aparecer contenidos que no son adecuados para niños, y cuando eso ocurre, es importante parar y pedir ayuda a un adulto de confianza.

Consejos para una lectura enriquecedora

La lectura funciona mejor cuando…

  • el adulto acompaña sin juzgar.
  • da lugar a una conversación, no a un sermón.
  • no se utiliza como reproche o castigo («¿Ves? Por eso estás mal»).

María José Abad es especialista en los usos de las pantallas por los menores y la educación digital, coautora de Empantallados. Cómo educar con éxito a tus hijos en un mundo lleno de pantallas (Penguin Random House) y responsable del área de investigación e impacto social de la plataforma Empantallados.