

ACTIVIDADES PARA DESARROLLAR LA GESTIÓN EMOCIONAL A PARTIR DEL CUENTO, POR BEGOÑA IBARROLA
A continuación, os ofrecemos comentarios y pautas de nuestra experta. También preguntas y propuestas concretas para que las pongáis en práctica con vuestros hijos o en clase. Podéis utilizarlas todas o solo las que creáis conveniente, o adaptarlas con flexibilidad. No hay fórmulas totales.
Identificar, nombrar y explicar las emociones que sienten los personajes del cuento ayuda a desarrollar una competencia emocional básica, la CONCIENCIA EMOCIONAL, pero también resulta de mucha utilidad otra competencia emocional, la EMPATÍA, que en este cuento es muy importante y está muy presente. Por otra parte, es muy útil ir ampliando el vocabulario emocional de los niños a medida que van creciendo, y a la vez darse cuenta de cómo los gestos y el tono de voz también expresan emociones, ambas son formas de comunicación no verbal que nos ayudan a comprender lo que el otro está sintiendo.
Hablad con vuestros hijos o alumnos sobre las emociones que aparecen en el cuento. Al comienzo, Lila, enfadada, se enfrenta a dos gigantes que quieren destruir su casa-árbol. Los gigantes se burlan de ella y se marchan riendo, pero esta risa no es compartida por Lila, porque se están riendo de ella. Conviene diferenciar «reírse con» de «reírse de», en el primer caso la alegría se comparte, en el segundo no. Cuando Lila se encuentra con las luciérnagas heladas, siente pena por ellas, las libera de la botella donde estaban encerradas y calienta sus alas. Al pasar delante de una cueva y oír un largo lamento y gemidos, sabe que alguien está en apuros. Siente miedo al entrar en una cueva oscura, pero las luciérnagas le ayudan con sus lucecitas. A Lila le da pena el oso e intenta y consigue liberarlo. Cuando sus nuevos amigos, agradecidos con Lila, le ayudan a enfrentarse a los gigantes, provocan miedo en ellos, se aterrorizan y huyen corriendo.
- ¿Qué emociones siente Lila a lo largo del cuento?
- ¿Qué personajes del cuento le dan pena a Lila?
- ¿Qué personaje del cuento demuestra empatía y compasión (la empatía en acción)?
- Nombra otras emociones que aparecen en el cuento.
- Hay palabras que tienen que ver con la emoción del miedo pero que expresan diferente intensidad. Ordena de mayor a menor estas palabras: miedo, pánico y susto.
Lila se planta delante de los gigantes y muestra su desacuerdo. Esto es muy importante: debemos aprender a poner límites. En el cuento, Lila demuestra que es valiente y que se atreve a decir «no» a lo que pretenden hacer los gigantes.
- Como le ocurrió a Lila, ¿alguna vez has tenido que poner límites a alguien para defenderte o defender algo importante para ti?
- ¿Te hubieras atrevido a desafiar a los gigantes como hizo ella?
- De hacerlo, ¿cómo crees que te hubieras sentido?
Cuando Lila libera a las luciérnagas, demuestra empatía y compasión. Ser empático significa ponerse en el lugar del otro y darse cuenta de lo que necesita. Pero la compasión no es solo «ponerse en los zapatos de alguien», sino hacer algo por ayudarle.
- Da un ejemplo de alguien que demuestra empatía ante un problema ajeno.
- Ahora da un ejemplo de alguien que no solo siente empatía, sino que actúa con compasión ante ese mismo problema, como lo hace Lila en el cuento.
Lila se da cuenta de que alguien está pidiendo ayuda, pero le da miedo entrar en una cueva tan oscura. Sin embargo, es capaz de vencer sus temores. La valentía que todos tenemos en nuestro interior se muestra cuando necesitamos enfrentarnos a algo que nos da miedo.
- ¿Tienes tú miedo a la oscuridad?
- ¿Cómo crees que se puede superar ese miedo?
- ¿Crees que, como Lila, todos tenemos valor en nuestro interior? ¿Cuándo y en qué circunstancias sacamos fuera este valor?
Las luciérnagas ayudan a Lila a superar el miedo a la oscuridad. Cuando Lila ve al pobre oso atado con un fuerte nudo, intenta deshacerlo. Cuando tenemos un problema podemos intentar resolverlo, por lo menos intentarlo, y si no somos capaces de resolverlo solos, entonces podemos pedir ayuda. Pedir ayuda no significa debilidad, sino reconocer que no podemos solos y podemos contar con otros.
- ¿A quién sueles pedir ayuda cuando la necesitas?
- Escribe el nombre de las personas en las que confías.
- ¿Cuál ha sido el último problema que has intentado resolver o solucionar?
- ¿Has necesitado la ayuda de alguien?
La bondad de Lila la hace grande, aunque sea pequeña de estatura, porque tiene un gran corazón. Esto es lo que expresa la maga con un juego de palabras que Lila no comprende.
- Lila no entiende lo que la maga le dice. Y tú, cuando lo leíste, ¿entendiste lo que la maga intentaba decir a Lila? ¿Por qué le decía que era «grande»?
- ¿Se te ocurre alguna otra cosa que podría haber hecho la maga para ayudarla?
La maga expresa algo que luego el oso explica a Lila, para mostrarle su valor. Es importante reconocer la bondad y las cosas positivas de otras personas.
- ¿Cuándo fue la última vez que alguien reconoció tu valor o cualidades? ¿Qué dijo sobre ti?
- ¿Cuándo fue la última vez que tú reconociste el valor o las cualidades de otra persona? ¿De quién? ¿Qué le dijiste?
Gracias a sus nuevos amigos, Lila es capaz de asustar a los gigantes y salvar su árbol. Los gigantes salen corriendo aterrorizados y esto significa que no tuvieron un poco de miedo sino muchísimo miedo.
- ¿Alguna vez tú y tu grupo de amigos os unisteis, como Lila y sus amigos, para defender algo o a alguien? ¿Cómo os fue?
- ¿Crees que si varias personas actúan juntas para conseguir algo, logran más que si solo actuara una de ellas?
- ¿Alguna vez has sentido mucho mucho miedo? ¿Cuándo? ¿Qué hiciste?

En el interior del cuento encontrarás más actividades de la autora para que los niños practiquen su comprensión lectora mientras leen.
Debemos educar las emociones de los niños desde bien pequeños, teniendo en cuenta que no podemos evitarlas, pero si podemos aprender a gestionarlas y expresarlas de forma adecuada. Este es el propósito de la educación emocional.
Pero… ¿qué es una emoción? En el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, la emoción se define como «una alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática». En definitiva, es una reacción que experimentamos las personas como respuesta a un estímulo, externo o interno, que nos impulsa a actuar de un modo diferente. Nacemos con algunas emociones primarias básicas, que ya sentimos dentro del útero: alegría, tristeza, miedo, enfado, sorpresa y asco; y más adelante incorporamos otras emociones llamadas secundarias, por influencia del entorno, como, por ejemplo, la envidia, los celos, la culpa, etcétera. Sentimos emociones, es inevitable; y estas emociones, además, tienen funciones adaptativas importantes y diferenciadas. Pero debemos educarlas para tener una vida más plena.
La educación emocional se define como un proceso educativo, continuo y permanente, que pretende potenciar el desarrollo emocional del individuo, como complemento indispensable de su desarrollo cognitivo, con el objetivo de capacitarlo para afrontar mejor los retos de la vida y aumentar su bienestar personal y social.
Este tipo de educación aporta herramientas que previenen conductas de riesgo y, a largo plazo, se asocia con el éxito personal, profesional, la salud y la participación social, según numerosas investigaciones realizadas en Estados Unidos, España y Reino Unido. Una buena educación emocional debería centrarse en las principales competencias de la inteligencia emocional. Cada una de estas competencias puede subdividirse en diferentes habilidades, que requieren de la práctica para su desarrollo. Conviene señalar que estas competencias no son cualidades innatas, sino habilidades aprendidas; y que cada una de ellas aporta una herramienta básica para potenciar la eficacia. Goleman utiliza el término «analfabetismo emocional» para designar la carencia de estas habilidades; y subraya la importancia de comenzar a educar las emociones desde la infancia.
Las principales competencias de la inteligencia emocional, y sus respectivas habilidades, son las siguientes:
1.º CONCIENCIA EMOCIONAL: Capacidad para darse cuenta y comprender el propio estado emocional, y expresarlo. Implica: ser consciente de las propias emociones, identificarlas correctamente y ponerles nombre, y comunicarlas tanto de forma verbal como no verbal. Conocer las causas que provocan una emoción es también un elemento importante para el desarrollo de esta competencia.
2.º REGULACION EMOCIONAL: La gestión o regulación emocional es la capacidad de controlar y encauzar adecuadamente las emociones y los impulsos perturbadores. Podemos comunicar todo tipo de emociones, no es adecuado reprimirlas, pero debemos expresarlas de forma adecuada, sin dañar a nadie, ni a los demás ni a uno mismo. Si las reprimimos, el cuerpo empieza a responder a esa tensión interior con diferentes síntomas, y se produce una implosión, pero si las expresamos de forma inadecuada se produce una explosión emocional y podemos perturbar o lastimar a los demás con nuestras palabras, actitudes o conductas. Esta capacidad para regular los impulsos y las emociones, y expresarlas de forma adecuada implica: conocer estrategias de autocontrol emocional, aprender a expresar de forma adecuada las emociones, demorar la gratificación y gestionar la frustración.
3.º AUTONOMIA EMOCIONAL: Son un conjunto de habilidades y características relacionadas con la autogestión emocional, cuyo objetivo es evitar la dependencia emocional. Implica el desarrollo de la autoestima, la automotivación y una actitud positiva y optimista. Las personas debemos establecer vínculos emocionales con otras personas para sobrevivir. La vinculación afectiva es la capacidad humana de establecer lazos con otros seres humanos, que se construyen y se mantienen mediante las emociones. Por eso, uno de los objetivos de la educación emocional es lograr que el desarrollo emocional sea cada vez más autónomo. Es decir, que podamos relacionarnos y vivir sin sumisión afectiva con respecto a los demás.
4.º COMPETENCIA SOCIAL: Esta competencia supone la capacidad de reconocer las emociones en los demás y mantener buenas relaciones interpersonales. Hace referencia a habilidades sociales que mejoran nuestra integración social y el aprendizaje de las reglas sociales de expresión emocional. El saber practicar estas reglas con naturalidad constituye una muestra de inteligencia socioemocional que facilita la aceptación y la confianza del entorno. Implica: desarrollar la capacidad para comunicarse, comenzando por aprender a escuchar, ser empático, comunicarse de forma asertiva y resolver conflictos.
A través de los cuentos se puede llevar a cabo una buena educación emocional y mejorar el nivel de inteligencia emocional de vuestros hijos o alumnos. Realizar actividades relacionadas con la lectura, mejorará las competencias de los niños para comprender, expresar y regular su mundo emocional y el de los demás. Así mismo puede servir de pretexto para un diálogo después de la lectura, algo que también potencia su desarrollo emocional.


